Septiembre no es enero: el calendario no manda en tu biografía

Hay algo casi enternecedor en cómo septiembre se disfraza de enero. Nos seduce con agendas nuevas, cursos milagrosos, hábitos recién sacados del horno, como si fuera posible renovar el alma solo porque lo dice el calendario. Pero no nos engañemos: el simple paso de página no convierte a nadie en protagonista de su propia historia. A veces, somos como esos relojes que atrasan, aunque los pongas en hora: necesitamos algo más que un reseteo externo.

La trampa de septiembre

Septiembre es el mes en que el mundo te grita: “¡Vuelve! ¡Haz! ¡Cambia!” Y tú tal vez solo quieras susurrarte: “Espera. Escucha. Decide.” Mientras las redes vomitan mensajes sobre “cómo ser tu mejor versión” (spoiler: casi siempre incluye levantarte a las 5 a.m. y beber batidos verdes), lo verdaderamente revolucionario es detenerse. No porque seas perezosa, sino porque sabes que antes de correr conviene saber hacia dónde.

El calendario marca un ciclo, sí, pero tu biografía se escribe en otro idioma. Uno más irregular, lleno de tachaduras, reescrituras y márgenes garabateados. Como un jardín en el que no todo lo que crece merece quedarse: a veces toca arrancar lo que asfixia a lo esencial. Mientras afuera impera la lógica de la productividad, adentro tal vez solo hay un murmullo: ¿qué me está pidiendo la vida ahora? ¿Qué necesito de verdad, más allá del ruido? ¿Qué puedo soltar para respirar más hondo?

Personalmente, cada septiembre me sorprendo haciendo planes, listas, esquemas. Me emociono. Luego, inevitablemente, me saturo. Es como si mi mente fuera un armario donde intento meter todo lo que me ilusiona, hasta que un día no cierra la puerta y me caen encima los “deberías” acumulados. Aprendí —a golpes— que el truco no está en hacer más espacio, sino en guardar menos cosas.

Así que este año te invito (nos invito) a rebelarte suavemente. A empezar septiembre como quien empieza un libro nuevo: no por obligación, sino por deseo. A elegir qué capítulos merecen escribirse, y cuáles ya es hora de cerrar. Y, sobre todo, a recordar que el calendario organiza días, no destinos.

Volver a ti antes de volver al mundo

Te dejo algunas preguntas para que te acompañen este mes:

  • ¿Qué estoy eligiendo por amor y qué por miedo?
  • ¿Qué compromisos se sienten como una carga más que como un regalo?
  • Si pudiera empezar de cero, ¿qué me encantaría conservar tal como está?

Tal vez el mayor acto de libertad este mes no sea proponerte metas, sino postergar algunas. No sea planificarlo todo, sino dejar un hueco para lo imprevisto. Y, sobre todo, dejar un hueco para ti. Porque ese espacio pequeño —donde caben el descanso, el cuidado propio, el silencio que nutre— no es un lujo ni un premio al final del día: es el suelo sobre el que camina todo lo demás. Porque, al final, el calendario no manda en tu biografía. Eso, amigo, amiga, solo lo haces tú.

Te leo, te escucho: ¿qué espacio quieres abrirte este septiembre?

Imagen de Raquel Íñigo

Raquel Íñigo

Especialista en diálogo interno femenino

Acompaño a mujeres que han sostenido mucho durante años a transformar la forma en que se hablan por dentro.

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2 respuestas

  1. Querida Raquel, estoy contigo.
    Hace tiempo que deje de preparar mochilas y uniformes y con ellos colecciones. Comprendí (al observar la naturaleza ) que era el momento de prestar atención al interior a prepararse para luego resurgir en primavera y lucir en verano.
    Momento de guardar energías, el calor interior, para poderlos dejar aflorar en los momentos importantes (de este periodo misterioso del otoño-invierno) donde las noches son largas, la luz escasa, el frio intenso tanto en el mundo físico como en el mundo interior. Pero, es en este recogimiento, donde hay que nutrirse, pensar y crear la intención y el como y la manera casi invisible para el exterior de lo que vamos a crear y el momento que va a surgir nuestra propia primavera.
    Muy importante, disfrutar de nuestro viaje interior y del momento de florecer sea el momento que sea, también en invierno hay flores y frutos.
    Gracias por tus palabras y tus propuestas son un compromiso para mi.
    Un saludo

    1. Gracias a ti Joaquina por compartir esta hermosa reflexión.
      Me encanta cómo honras el tiempo de recogimiento y la preparación interior tan necesarios para luego renacer con fuerza y luminosidad.
      Sin duda, en cada estación hay vida y belleza, también en el silencio del invierno.

      Gracias de corazón por acompañar y hacer tuyo este espacio. Es un honor que mis propuestas se conviertan en un compromiso para ti.
      Te deseo un viaje interior rico, sereno, y lleno de descubrimientos.
      Un abrazo grande, Raquel🌿

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