Bienvenida a mi rincón online
Hola, soy Raquel Íñigo Irizábal. Y antes de contarte nada más… gracias.
Gracias por haberte detenido aquí, en mitad del ruido digital, para entrar en un espacio donde las historias importan más que los algoritmos.
Este blog no es un escaparate, ni un lugar de fórmulas mágicas.
Es un cuaderno vivo de aprendizajes, tropiezos, victorias y dudas convertidas en faro.
Aquí vengo a compartir mi experiencia para que tú también puedas darle forma, alma y dirección a eso que llevas dentro: un proyecto, una idea, un sueño… una posibilidad.
De la carnicería al coaching
Mi historia no empezó en una oficina elegante.
Empezó entre elaborados cárnicos, cuchillos afilados y el olor inconfundible de lo artesanal.
Trabajaba en la carnicería familiar: Bautista Íñigo, y allí, mientras atendía a clientes, aprendí algo que ninguna universidad me enseñó:
Escuchar con atención es la herramienta de innovación más poderosa que existe.
Escuchaba tanto que los clientes me contaban lo que ni ellos sabían que querían.
Así nacían productos nuevos. Así crecíamos.
Así aprendí que cuando pones el corazón en lo que haces, el resultado se nota. Y se saborea.
Me hice profesional del “seguir aprendiendo”
Mientras trabajaba, me formaba. Cuando no podía ir presencial, me lanzaba al mundo online.
Empecé a devorar cursos como quien encuentra un nuevo idioma que por fin entiende.
Y sin saberlo, me estaba preparando para lo que vendría.
El mensaje que cambió mi vida
Un día, después de hacer un curso con Phil Alfaro, vi algo que me hizo ruido: la falta de atención en el soporte al cliente.
Así que escribí. Con respeto, pero con claridad. Le dije lo que pensaba… y le propuse ayudar en esa área.
No esperaba respuesta.
Pero llegó.
Y con ella, una cita con Phil.
Ahí empezó otra historia.
La de una mujer que decidió soltar la comodidad y apostar por su sueño con más coraje que certezas.
El aula como escenario de transformación
Paralelamente, mi vocación por enseñar siempre estuvo presente.
He sido docente y formadora, impartiendo talleres y programas en los que no solo compartía conocimientos, sino que creaba espacios de descubrimiento. Porque enseñar no es repetir contenidos:
es acompañar a otros en el arte de entenderse, aplicarse y crecer.
Esa experiencia como docente me enseñó a adaptar el mensaje, a leer entre líneas, a sostener procesos con empatía… y a ver el potencial de cada persona incluso cuando ella aún no lo ve.
El salto… y el vértigo
Entré en el equipo de Phil. Me formé aún más.
Me certifiqué como coach, facilitadora de procesos de cambio, especialista en marketing, liderazgo, gamificación, sistémica…
Me empapé de cada curso, cada proyecto, cada mentoría.
Y, sin embargo, había una batalla más difícil: mi propia autoexigencia.
El perfeccionismo me susurraba que no estaba lista.
Que no debía mostrarme.
Que mi voz no era suficiente.
Hasta que un día me harté de mis excusas. ¡Y salté!
Acción masiva imperfecta
Lancé mi proyecto.
Con miedos, con dudas… y con alma.
Porque si algo he aprendido en este camino es que la acción imperfecta siempre le gana a la parálisis brillante.
¿Qué es perfecto, en realidad? ¿Y perfecto para quién?
¿Por qué te cuento esto?
Porque el mundo digital cambia cada día.
Pero hay algo que no cambia: la fuerza de una mujer que decide creer en sí misma.
Este blog es para ti, si estás ahí, con una idea latiendo en el pecho.
Es para ti si te sientes sola frente a una pantalla.
Es para ti si has postergado lo tuyo demasiado tiempo por cuidar lo de todos los demás.
Aquí comparto herramientas, aprendizajes y, sobre todo, verdad.
Porque ya hay demasiado humo allá fuera.
Aquí, en cambio, se respira aire limpio.
¿Mi mensaje final?
No esperes a que esté todo perfecto.
Hazlo ahora.
Con lo que tienes.
Desde donde estás.
Cada paso cuenta.
Y si te parece pequeño… recuerda que los grandes cambios empiezan con un solo clic.
Gracias por leerme.
Gracias por atreverte.
Gracias por estar.